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DOCERO

DOCERO · Understanding Sport · Empowering People

Manifiesto

Primero entendemos el deporte. Después escribimos una línea de código.

No nacimos para desarrollar software

Nacimos para ayudar a las personas.

Mucho antes de crear aplicaciones, trabajar con datos o hablar de inteligencia artificial, ya dedicábamos nuestro tiempo a enseñar.

Con quince años empezamos dando clases particulares por necesidades económicas. Muy pronto descubrimos algo que terminaría marcando nuestra trayectoria: disfrutábamos ayudando a otras personas a alcanzar sus objetivos.

Ese sentimiento nunca cambió. Solo cambiaron las herramientas.

El deporte nos enseñó a trabajar con personas

Ser entrenadores nos enseñó que cada jugador aprende, progresa y necesita ser acompañado de una forma diferente.

Ser árbitros nos enseñó la importancia de las reglas, la objetividad y la toma de decisiones bajo presión.

Fundar y gestionar un club nos enseñó que dirigir una organización deportiva significa construir cultura, cuidar a las personas y resolver problemas cada día.

La universidad nos enseñó a investigar, cuestionar y aprender continuamente.

La ingeniería nos enseñó a construir soluciones sólidas, escalables y útiles.

Hoy, todo eso forma parte de DOCERO.

También construimos pensando en quien empieza

Antes de ser ingenieros, profesores universitarios o fundadores de una empresa, fuimos alumnos.

Fuimos entrenadores. Fuimos árbitros. Fuimos gestores. Y también fuimos personas a las que alguien decidió dar una oportunidad cuando todavía no destacaban.

Uno de nosotros empezó a jugar al baloncesto con doce años, sin experiencia deportiva previa y lejos de cualquier idea de alto rendimiento. Encontró personas que entendían que la calidad de una experiencia deportiva no debía depender del nivel inicial de quien llegaba.

Nunca hemos olvidado esa oportunidad.

Por eso construimos pensando también en quien empieza, en quien todavía está aprendiendo y en quien quizá nunca será el mejor, pero merece ser tratado como alguien importante.

La excelencia no es un privilegio

Creemos que la calidad no debería depender del nivel de una persona, del presupuesto de una organización o del tamaño de un club.

Un niño que empieza a jugar merece una experiencia excelente.

Un entrenador voluntario merece herramientas excelentes.

Un club pequeño merece tecnología excelente.

Una federación merece soluciones construidas con el mismo rigor que cualquier gran organización.

La excelencia no es un premio reservado a quienes ya destacan. Es una responsabilidad de quienes tenemos la capacidad de construirla.

Creemos que el deporte merece una tecnología mejor

Demasiadas personas dedican horas a tareas repetitivas.

Demasiadas decisiones se toman sin aprovechar la información disponible.

Demasiado conocimiento termina perdiéndose en hojas de cálculo, mensajes, documentos aislados o en la memoria de las personas.

No creemos que el problema sea la falta de compromiso. Creemos que muchas organizaciones no han tenido las herramientas adecuadas.

Queremos contribuir a cambiarlo.

No hacemos tecnología para impresionar

La hacemos para que un entrenador pueda entrenar más.

Para que un director técnico pueda dedicar tiempo a planificar en lugar de gestionar tareas repetitivas.

Para que un árbitro encuentre antes la información que necesita.

Para que un club cuide mejor a sus jugadores, entrenadores y familias.

Para que una federación pueda centrarse en hacer crecer su deporte.

Si una funcionalidad no mejora la vida o el trabajo de alguien, no merece existir.

Primero entendemos el deporte

Nunca desarrollaremos una herramienta únicamente porque una tecnología esté de moda.

La inteligencia artificial es extraordinaria, pero no es nuestro producto.

Nuestro producto es ayudar a las personas y organizaciones deportivas a trabajar mejor, tomar mejores decisiones y aprovechar el conocimiento que ya generan.

Por eso escuchamos antes de proponer.

Entendemos antes de diseñar.

Y solo entonces escribimos la primera línea de código.

Invertimos donde genera impacto

Durante años hemos defendido que los datos, la formación y la tecnología no son un gasto cuando crean capacidades reales para una organización.

Ese mismo principio guía nuestras decisiones como ingenieros, profesores y fundadores de un club deportivo.

No escatimamos en aquello que mejora la experiencia de las personas. Tampoco invertimos para aparentar.

Invertimos donde genera impacto: en buenos profesionales, buenas herramientas, seguridad, formación, producto y acompañamiento.

No buscamos gastar menos. Buscamos utilizar cada recurso con sentido.

No queremos vender software

Queremos construir relaciones de confianza.

Aspiramos a que, cuando una federación o un club deportivo afronten un reto importante, piensen primero en DOCERO.

No porque seamos quienes más hablan de inteligencia artificial, sino porque saben que comprenderemos su realidad, hablaremos su mismo idioma y acompañaremos el proceso después de la implantación.

No queremos ser un proveedor que espera una lista de peticiones.

Queremos observar, preguntar, anticipar y evolucionar junto a las organizaciones con las que trabajamos.

Nunca dejaremos de aprender ni de enseñar

Somos profesores por vocación y por trayectoria.

Enseñamos asignaturas técnicas de ingeniería, dirigimos trabajos de fin de máster en inteligencia artificial y participamos en proyectos académicos que se convierten en prototipos funcionales y soluciones aplicables al deporte.

Seguimos formándonos, investigando y planteando una futura línea doctoral sobre inteligencia artificial, sistemas telemáticos y el ecosistema deportivo.

Creemos que el conocimiento que no evoluciona termina quedándose obsoleto y que el conocimiento que no se comparte pierde gran parte de su valor.

Nuestro laboratorio tiene nombre

Vallekas Basket.

Un club fundado en 2022 que pasó de unos cuarenta jugadores a alrededor de trescientos y veintiséis equipos.

Un proyecto construido en un barrio humilde, con una importante vocación social y educativa, donde creemos que todos los jugadores merecen una experiencia seria y profesional, independientemente de su nivel.

Es el lugar donde vivimos muchos de los problemas que queremos resolver, probamos ideas, escuchamos a entrenadores y familias, aprendemos de los errores y utilizamos nuestras propias herramientas antes de ofrecerlas a otros.

No desarrollamos desde fuera del deporte. Construimos desde dentro.

Nunca olvidaremos de dónde venimos

Venimos de una familia en la que enseñar, acompañar y salir adelante fueron parte de nuestra formación.

Venimos de un barrio donde muchas oportunidades se construyen entre todos.

Venimos de aulas, pistas, vestuarios, mesas de anotadores, despachos de clubes y departamentos de datos.

Creemos en el esfuerzo, en el compromiso, en la educación y en el deporte como herramienta para ampliar oportunidades.

Queremos que DOCERO conserve esos valores independientemente de su tamaño.

Nuestro éxito

Nuestro éxito no se medirá únicamente por los proyectos que entreguemos o por la tecnología que desarrollemos.

Se medirá por el tiempo que consigamos devolver a las personas.

Por las decisiones que ayudemos a mejorar.

Por los entrenadores que puedan dedicar más tiempo a formar.

Por los clubes que funcionen mejor.

Por las federaciones que innoven sin perder su esencia.

Por las organizaciones pequeñas que puedan acceder a herramientas de primer nivel.

Y por las personas que encuentren en el deporte oportunidades parecidas a las que otros nos ofrecieron a nosotros.

Nuestro compromiso

Nunca dejaremos de escuchar.

Nunca dejaremos de aprender.

Nunca construiremos una solución sin comprender antes el problema.

Nunca confundiremos novedad con utilidad.

Nunca perderemos de vista que detrás de cada dato, cada informe y cada pantalla hay una persona.

Y nunca olvidaremos por qué empezamos.

Porque mucho antes de escribir una línea de código, ya queríamos ayudar a las personas a alcanzar sus objetivos.

Si algún día DOCERO deja de preguntarse cómo mejorar la experiencia de las personas para centrarse únicamente en desarrollar tecnología, habrá perdido aquello que le dio sentido desde el principio.

No queremos ser la empresa que más presume de programar.

Queremos ser la empresa que mejor entiende el deporte antes de escribir una sola línea de código.

Primero entendemos el deporte. Después escribimos una línea de código.

First we understand the sport. Then we write the first line of code.

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